Psicología, Interdisciplina y Psicología Sistémica (parte 1)

Trabajar con pacientes que acceden a una primer consulta por prescripción de un profesional médico implica asumir los desafíos que se plantean a partir de que no hay en principio una demanda de psicoterapia.

Esta situación es particularmente habitual en la práctica hospitalaria, y suele estar asociada a diagnósticos médicos de trastornos psicosomáticos o a patologías de la pulsionalidad, entre otras.

Desde el abordaje de la Psicología Sistémica se puede salvar gran parte de las dificultades que llevan a que el paciente derivado (y debe leerse “paciente” como adjetivo) no logre comprometerse en un contrato terapéutico.

Otro aspecto del desafío es el de lograr un trabajo coordinado y consensuado entre las diferentes disciplinas, a pesar de que trabajen con paradigmas diferentes.

Multidisciplina, Interdisciplina y Transdisciplina

Para continuar, es necesario rodear estos conceptos, imprescindibles para la problematización de la especificidad de la interconsulta

Un autor que considero fundamental al respecto es Edgar Morin, desde sus trabajos en epistemología de la Complejidad. Opino que sus aportes complementan, y contribuyen a profundizar, el enfoque biopsicosocial de la Psicología.

Dice Morin: “Para mí, la idea fundamental de la complejidad no es que la esencia del mundo es compleja y no simple. Es que esa  esencia es inconcebible. La complejidad es la dialógica orden/desorden/organización. La complejidad es la unión entre la unidad y la multiplicidad”. Y agrega: “La idea misma de complejidad lleva en si la imposibilidad de unificar, la imposibilidad del logro, una parte de incertidumbre, y el reconocimiento del encuentro cara a cara , final, con lo indecible”.

(“el reconocimiento del encuentro cara a cara con lo indecible”… qué brillante Morin.)

El paradigma hegemónico, hijo del Positivismo, se basa en la necesidad de controlar (tanto en lo científico como en lo social) ordenar, clasificar y dominar. Por eso ordena, simplifica, reduce y busca certezas donde hay desorden, diversidad, fluidez e incertidumbre. En Psicología y Psiquiatría, su logro mayor el DSM V, manual cuyo objetivo principal es facilitar la mercantilización y la medicalización de lo psicológico.

Es un hecho que, tanto desde el surgimiento de la Física cuántica como desde la difusión de los paradigmas orientales en occidente, el enfoque positivista y sus diversas derivaciones han venido siendo cada vez más cuestionados en todas sus expresiones científicas, pero su hegemonía perdurará en tanto se mantenga el sistema económico social con el que mutuamente se sustenta.

De hecho, la misma nominación “disciplina” también es hija de este paradigma.

Mientras tanto, todo avance en el sentido de un abordaje más humano del hombre es necesario por compromiso y por aporte en la construcción de un mundo mejor.

Volviendo entonces, si vivimos desde varias dimensiones: biológica, piscológica, socio-cultural (y espiritual, según se quiera), parece incoherente compartimentalizar el abordaje de lo humano.

Pero también pretenciosa (por lo menos hasta ahora) la idea de una marco teórico totalizador…

La necesidad a la vista, de todas maneras, es la de una constelación de conceptos mutuamente solidarios.

Según Morin, el nuevo paradigma de la Complejidad postula que “el único conocimiento que vale es aquel que se nutre de incertidumbre” y que “el único pensamiento que vive es aquel que se mantiene a la temperatura de su propia destrucción.”

El concepto de transdisciplina parte de la elección de plantear la realidad como compleja y multidimensional, inabordable desde saberes fragmentados. En nuestro caso, desde o lo biológico, o lo psicológico, o lo social.

Podemos considerarlo como un enfoque, un estilo de trabajo, donde especialistas de diferentes disciplinas trabajan en conjunto con un objetivo que no se limita a “reunir” información y conclusiones de cada uno, sino un saber nuevo, que abarca a todos, pero en un nivel cualitativamente superador.

Muy deferente que los conceptos de Interdisciplina y Pluridisciplina, los cuales vamos a diferenciar, abusando de la extensión de un post.

Un trabajo pluridisciplinario se basa en la realización de un proyecto común a partir de la asociación provisoria de disciplinas.

Cuando se enfoca un trabajo interdisciplinario, se apela al intercambio y al trabajo cooperativo, pero cada disciplina aporta conservando su paradigma y su metodología específica. Es lo que sucede en la interconsulta clásica en el ámbito médico y psi. Existe intercambio y trabajo cooperativo, pero cada disciplina aporta conservando su metodología específica.

Desde la transdisciplina, se trabaja entre, a través y más allá de cada disciplina, buscando no sólo articular, sino también integrar, en un cuerpo de conocimiento nuevo y superador de los enfoques particulares y parciales, con un marco teórico más abarcativo, metodologías, técnicas y procedimientos y modos de intervención consensuados. Una nueva identidad donde las identidades que la componen no dejan de existir. El enfoque transdisciplinario exige compromiso con los pacientes y con la profesión, honestidad intelectual, generosidad, capacidad de trabajo en equipo, renunciar a  al aislamiento en lo conocido, en los espacios narcisísticos o en la competencia para enriquecerse con la multiplicidad de miradas, formación teórica y creatividad.

Desafíos

El desafío principal es el de superar, en una acción común, las posiciones de paradigmas diferentes.

Posiblemente, el transdisciplinario sea un enfoque maximalista y utópico, pero el sólo hecho de que funcione como referente es ya un avance frente al paradigma hegemónico. Podemos ver avances al respecto en los dispositivos de salud comunitaria con los que se ha avanzado a partir de los aportes de Maritza Montero, de los cuales hablaremos en otro post.

En definitiva, se trata de dos tipos de desafío: uno, desde el punto de vista de la posición subjetiva de cada quien y otro, desde el punto de vista teórico: para decirlo en una línea y con una analogía, no se trata de mezclar las cartas sin más, sino de armar un buen juego con ellas.

Respecto a la práctica hospitalaria habitual, puede considerarse que en la interconsulta generalmente se abre un espacio interdisciplinario, con escaso contacto entre colegas trabajadores de la salud.

Una exposición muy clara al respecto puede leerse en el artículo de la psicóloga Viviana Vasallo, quien relata las dificultades, cito: “que plantea la demanda de tratamiento en una sección de clínica dermatológica en un hospital general, -el problema que plantea la inserción de un analista en una institución médica y -el problema que plantea la clínica de las impulsiones.”. Excelente artículo que puede leerse en: http://www.praxisfreudiana.com.ar/docs/OTRA%20MIRADA.pdf

Post relacionado: Psicología, Interdisciplina y Psicología Sistémica (parte 2)

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Acerca de BitPsi - Francisco Arturi

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