Hacen falta dos. (Cortázar, Sistémica, Schmitt, Lacan???)

Cortazar-Historias de cronopios y de famas

Cortazar-Historias de cronopios y de famas

 

En qué se relacionan Cortázar, la fábula atribuida a Esopo, la Psicología Sistémica y la política actual?

En mucho si aplicamos un enfoque interdisciplinario con el paradigma de la Complejidad.

Desde la Psicología Sistémica, en todo sistema existe una pauta relacional, recurrente, que requiere el concurso de por lo menos dos personas.

Así, la interacción alrededor de un uno de los miembros del sistema al que se le adjudica el lugar de la patología (paciente identificado) tiene el efecto de contribuir a la homeostasis del sistema, a través de la recurrencia de la pauta relacional, la cual a su vez, deriva de la transferencia relacional dominante.

Además de simpática, me pareció interesante la vuelta de tuerca a la fábula de Androcles y el león , en el sentido de la interdependencia en las relaciones a la que alude la teoría sistémica.

La fábula “real” da cuenta de que las buenas acciones siempre pagan. Necesidad moralizante mediada a través del relato que luego perviven (ambos: necesidad como control y relato como género), el tema es que Androcles se cruza en su camino con un león, al que ayuda desinteresadamente y el león le salva la vida llegado el momento, retribuyendo la acción.

En el cuento de Cortázar, el león primero amenaza a Androcles-cronopio, exigiendo además un plus de sumisión y padecer.  Androcles no sólo no se asusta. Desconfirma al león en su poder. El león es bastante humano aquí: no come por necesidad sino que mata por placer. Y Androcles lo desconfirma en su placer perverso. Por eso “desarma” al león, que necesita establecer un hecho, por fuera de lo ya supuesto, para justificar su superioridad, que se demuestra inútil en tanto desde el principio no tiene efecto sobre el cronopio.

Un revolucionario anarquista gandhiano este androcles.

La interdependencia en las relaciones incluye por supuesto a las relaciones de poder, las que precisan de la construcción de un enemigo, tema tan recurrente en la política actual (cuya genealogía se remonta a Le Bon y llega a Carl Schmitt), de la cual tenemos ejemplos numerosísimos: nazismo y fascismo, y actualmente, en el “eje del mal”, el drama inmigratorio global, o los procesos políticos argentino y brasileño,  sin abundar en mayores referencias. 

Ya sea desde lo psicológico como desde lo social, el punto es que la simplificación a la que tiende la subjetividad capitalista sobremoderna se nutre de y a la vez alimenta, este tipo de visiones binarias y simplistas. Es decir, existen “condiciones de producción discursivas” que habilitan y promueven este tipo de dinámica en la que es necesaria la existencia de un conflicto y un enemigo maaaaalo, muy malo, como garante de la relación (ah… cuántos conflictos de pareja discurren así….). En el caso del cuento de Cortázar, si el cronopio no participa en la pauta, la misma no prospera…

Carl Schmitt trata el tema de la construcción del enemigo en El concepto de lo político. Carl Schmitt militó en el nazismo, lo cual no ha impedido que su obra sea referencia obligada en ámbitos académicos. Su desarrollo fue utilizado tanto por derecha como por izquierda, supongo que porque pudo captar algunas especificidades (embrionarias para su época, pero ya desplegándose) del sistema capitalista. Cito a wikipedia (no por referencia confiable sino más accesible). Subrayo:

“Schmitt concibe la «acción política» como «decisión» que debe tener la talla de producir un «mito» que comprometa a los individuos: tal «producción» sólo puede resultar de la guerra. El Estado ya no es el portador del monopolio político, pues se ha visto reducido en importancia a tan solo una «asociación» más y que no se encuentra por encima de la sociedad.”

Recomiendo dos artículos críticos muy interesantes sobre el devenir del concepto schmittiano:  el de Atilio Borón y Sabrina González: ¿Al rescate del enemigo?,  y el de José M. Tortosa Blasco: La construcción social del enemigo

Para terminar por hoy, el título del post invita a ser leído maliciosamente tanto desde el pardigma sistémico como desde el lacaniano, tema que seguramente revisitaremos a lo largo de este año, proponiendo una tesis que podrá despertar el escándalo tanto en lacanistas como en sistémicos.

La lectura lacaniana no lacanista se orienta, para dejar una pista (“dejarla picando”, decimos en Argentina), por la falta, el objeto a, el fantasma y el deseo como deseo de reconocimiento, en el proceso de subjetivación, que pasa por el campo del Otro. Proceso lógico que supone la falta de $ y A

Regalito para los que persisten hasta el final: Historia de cronopios y de famas

 

PD: Gracias a mis hijas por ayudarme a redescubrir a Cortázar

 

 

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Acerca de BitPsi - Francisco Arturi

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